La destrucción del Imperio Romano de Oriente a manos de los cruzados

1204 queda para la historia como una fecha sangrante, el imperio bizantino, baluarte de occidente, último remanente del Imperio Romano, es destruido por los mismos que amparados bajo el signo de la cruz decían defender a los cristianos, te invitamos a conocer cómo a través de artimañas los venecianos lograron alejar a los cruzados de su lucha contra los infieles llevándolos a destruir el gran imperio cristiano que se asentaba sobre oriente y sobre occidente, bienvenido a este viaje que nos lleva desde el Adriático a Constantinopla, que nos permitirá entender como la codicia y la avaricia convirtió a la cuarta cruzada en el mayor desastre para la cristiandad.

  

Antecedentes: un imperio en retroceso

El comienzo del siglo XIII no fue afortunado para el Imperio Romano de Oriente, Bizantino para los occidentales, estaba muy debilitado por los ataques que sufría de sus poderosos y hostiles vecinos: por el oeste los normandos establecidos en Sicilia y Nápoles, que lanzaban incursiones sobre los Balcanes la última con la toma de Dirraquio y el saqueo de Tesalónica (1185), por el norte los búlgaros asentados al sur del Danubio que con frecuencia sobrepasaban las montañas de Rodopi, los venecianos que ejercían de comerciantes y piratas, y los turcos del sultanato de Rüm campaban por anatolia, eran formidables jinetes de las estepas de Anatolia llegados tras la invasión turca de Anatolia a raíz de la derrota Bizantina en Manzikert (1071).

El imperio bizantino después de las derrotas frente a los selyucidas se hallaba en serio declive, teniendo que enfrentarse simultáneamente a ataques eslavos en occidente y turcos en oriente

A un mal, mil le siguen

Los bizantinos eran un freno a la expansión por occidente de los invasores asiáticos, mongoles y turcos principalmente, sin embargo, eran vistos con mucho resentimiento por los occidentales. Por un lado, el cisma religioso que separó la iglesia de Constantinopla de la de Roma en 1054, lo que situaba a los bizantinos como herejes a los ojos del papa. Por otro lado, los alemanes pretendían usurpar el título imperial a los bizantinos, para Federico Barbarroja y su hijo Enrique solo existía un imperio romano cristiano y era el Sacro imperio romano germánico. Por último, los occidentales consideraban que el fracaso de las cruzadas era debido a los bizantinos, no se implicaban en la lucha contra el islam ni colaboraban con los estados cruzados.

La cristiandad y el papa eran conscientes de la debilidad en que vivía sumido y como decían los bizantinos “Ενός κακού μύρια έπονται” a un mal, mil le siguen. El emperador del Sacro imperio Romano, Federico Barbarroja, impuso a los bizantinos un tributo y exigió que le reconociera a cambio de no arrasar con el imperio a su paso por tierra santa durante la tercera cruzada. A pesar de que los bizantinos acabaron sometiéndose al emperador alemán, la ciudad de Philipoupolis no se libró del saqueo (1189). Los príncipes alemanes ansiaban poner sus garras sobre las riquezas orientales y demostrar al mundo que el suyo era el único imperio de la cristiandad.

Parecía el momento para que sencillamente quien pasara por allí tomara lo que quisiera sin que ninguna potencia fuera a echar mucho de menos a los bizantinos, y esto es algo que los venecianos, que se habían hecho con el mar Egeo y Adriático, por tanto, con grandes intereses en la zona, deseaban explotar al máximo.

No se aceptaba que existieran dos imperios en Europa, el Sacro Imperio y el bizantino, y que los bizantinos se hubieran apartado de la obediencia a Roma

Un nuevo actor entra en juego: la Cuarta cruzada

En 1200, el Papa Inocencio III llamó a la cruzada, el objetivo era atacar Egipto fuerte adversario de los estados cruzados de Tierra Santa, se organizó un nutrido ejército que acabo comandando Bonifacio de Monferrato, un franco con posesiones en Italia, noble venido a menos, muy emparentado con familias nobles que gobernaban en los territorios cruzados. Le acompañaba Balduino en aquel momento marques de Henao y su hermano Enrique entre otros muchos nobles principalmente de origen franco y flamenco.

Las cruzadas se habían convertido en una forma de lograr prestigio social y territorios para nobles empobrecidos o ambiciosos

La Maniobra veneciana del Dogo Enrico Dandolo

En otro tiempo los cruzados atravesaban el territorio bizantino a pie, como había sucedido en la primera y segunda cruzada, pero la animadversión entre los occidentales y los bizantinos había ido in crescendo, además Anatolia era mucho más peligrosa para los peregrinos con el fortalecimiento de los turcos. Se apostó por ir por mar hacia Egipto, transportar a decenas de miles de caballeros, sus efectos personales y sus monturas era algo que solo la flota Genovesa o veneciana eran capaces de hacer. 

El líder veneciano Enrico Dandolo ofreció en abril de 1201 transportar al ejército cruzado reunido hasta entonces, unos 33.000 hombres a cambio de 85.000 marcos de plata, es difícil entender cuanto supone esa cantidad, pero en esas fechas sabemos que un marco de plata era suficiente para comprar un rebaño entero de 30 cabras en Flandes, con lo que podemos imaginar que se trataba de una cantidad desmesurada. 

No sabemos si fueron los cruzados quienes fueron demasiado optimistas en sus cálculos, o si bien fueron los venecianos quienes se aprovecharon del entusiasmo de los peregrinos, pero cuando llegó junio solo se presentaron algunas pocas decenas de miles de soldados, mucho menos que los convocados. Los venecianos transportaron al ejército hasta la isla de San Nicolás de Lido, les hicieron desembarcar, y les abandonaron allí hasta que no abonaran la totalidad del peaje.

Los cruzados fueron incapaces de afrontar el pago, habían calculado dividirlo entre 33000 hombres, y aquello era imposible para los pocos que eran. Los soldados de cristo quedaron abandonados todo el verano en la isla de San Nicolás de Lido hasta que aceptaron las nuevas condiciones venecianas: se posponía el pago a cambio de que rindieran una serie de plazas que el rey húngaro, cristiano, había arrebatado a Venecia.

Así es como el dogo veneciano convirtió a los ejércitos de cristo en los ejércitos de Venecia, y logró sus objetivos, recuperar los territorios perdidos a manos húngaras. La situación irritó al Papa que observaba atónito los hechos, tan grave fue el enfado de su santidad que decidió excomulgar a todos.

Los venecianos y los genoveses luchaban por lograr el monopolio comercial en el mediterráneo oriental, Constantinopla era el mayor puerto de oriente y controlarlo era fundamental para estas repúblicas comerciales.

Alexios Ángelo, el conspirador

Justo cuando los cruzados permanecen en los Balcanes sin saber a dónde dirigir sus pasos aparece un mensajero de parte del hijo de Isaac II Ángelo, recientemente depuesto emperador Bizantino. Alexios clamaba venganza contra su tío, Alexios III que había echado a su padre del trono y lo había encarcelado, solicitaba de los cruzados la ayuda para reconquistar el trono, comprometiéndose a cambio de esta a ayudar militar y económicamente a la declinante cruzada y someter la iglesia ortodoxa a la romana.

Cruzados y venecianos se frotaron las manos, para los cruzados era una misión gloriosa con la que recuperar el favor del Papa, y para Enrico Dandolo este prometía ser un negocio enorme. Los miles Christi emprendieron desde los Balcanes la marcha hacia Constantinopla haciendo uso de la flota veneciana. Rápidamente los ejércitos de cristo sumando sus apoyos con los seguidores del depuesto emperador logran tomar la ciudad, devuelven al trono a Isaac II Ángelo que gobernará con su hijo Alexios, ahora Alexios IV, su coronación en Santa Sofía el 1 de agosto de 1203 es fastuosa.

Uno de los problemas endémicos del imperio bizantino fueron las disputas sucesorias, no consiguieron encontrar una forma de evitar que su territorio se desangrase a causa de las disputas por el trono.

La sublevación de Alexios V Murtzouphlo “El de las pobladas cejas”

Los nuevos emperadores gozan del apoyo cruzado, pero su destino se ve ensombrecido por el hecho de que el erario estaba sensiblemente disminuido a causa del conflicto fratricida entre los dos hermanos, Isaac II y Alexios III, y resultaba imposible cumplir con las promesas contraídas con los cruzados, para empezar a conseguir dinero se vio obligado a confiscaciones y gravámenes a sus súbditos. Además, se habían comprometido a restaurar la unidad de las dos iglesias, aceptando la sumisión de la iglesia ortodoxa y su patriarca de Constantinopla al Papa de Roma.

Esta política extractora, el recelo de la sociedad bizantina ante el cambio religioso y los cruzados que cometían todo tipo de abusos con los ciudadanos bizantinos levantó una ola de malestar que culminó con una sublevación que colocó al frente del imperio a Alexios V Murtzouphlo, noble romano ajeno a la denostada familia imperial, que se encargó de ejecutar a Alexios IV y a su padre Isaac II, y expulsó a los cruzados de la ciudad.

La segunda toma de la ciudad

De nuevo los cruzados se encuentran en un punto muerto, cerca del éxito se les ha escapado por los pelos. Los soldados de Cristo toman la decisión de tomar por la fuerza la capital del imperio y colocar en su trono a un emperador cruzado elegido por un comité de caballeros cruzados y venecianos.

Con un líder y determinación los cruzados sitian la ciudad que acaban asaltando por la fuerza, lo han logrado, el Imperio Romano de Oriente ha caído, su capital ha claudicado y ahora todo un horizonte de posibilidades se abre para los cruzados. 

Partición del Imperio romano de Oriente

Los líderes cruzados y los venecianos se reúnen, se llevará a cabo el infame reparto del imperio bizantino, el llamado Partitio terrarum imperii Romaniae (partición del Imperio romano de Oriente): tres octavas partes para los cruzados, otras tres octavas para los venecianos y un cuarto para el futuro emperador. Imperio de Nicea.

El saqueo de Constantinopla perpetrado por los cruzados y los venecianos fue probablemente uno de los mayores de la historia, y cuyas trágicas consecuencias son la pérdida de un patrimonio de incalculable valor histórico.

Reordenamiento político en Oriente

A raíz de la segunda toma de Constantinopla por los cruzados se produce un intenso reordenamiento político en la zona, por un lado, surgen los estados latinos fruto de esta Partitio terrarum imperii Romaniae y por otro lado los familiares cercanos de los emperadores y otros nobles bizantinos fundan una serie de nuevos estados sobre los restos del imperio bizantino no controlados por los cruzados.

Estados Latinos

Se trata de cinco nuevos estados, el Imperio Latino en torno a Constantinopla y regido por Balduino I al que nominalmente todos los restantes territorios cruzados surgidos en los restos del imperio bizantino deben vasallaje, el reino de Tesalónica gobernado por Bonifacio de Monferrato, que como ya hemos contado era el líder de la cruzada, el principado de Acaya, gobernado por Guillermo de Champlitte, el ducado de Atenas, gobernado por Otón de la Roche y finalmente la Triarquía de Negroponte, dividido en tres baronías:  Ravano dalle Carceri, Gilberto dalle Carceri y Pecoraro da Mercanuovo.

Los estados Latinos eran débiles, habitualmente enfrentados entre sí y al estar liderados por nobles procedentes de antiguos linajes de la Europa occidental a menudo abandonaban sus reinos si existían oportunidades más provechosas en el oeste.

Estados bizantinos

Los parientes más cercanos a los difuntos emperadores, nobles romanos con amplias propiedades en las provincias bizantinas, se hicieron fuertes en sus territorios y aliados con la nobleza bizantina local consiguieron resistir a los cruzados. De este modo surgieron tres grandes estados: el llamado imperio de Nicea, gobernador por Teodoro I Láscaris, el más oscuro en origen pero que gracias al parentesco de su madre con los emperadores de la dinastía Commeno conseguía su legitimidad dinástica, el despotado de Epiro, gobernado por Miguel I Comneno Ducas y para terminar el imperio de Trebisonda, donde Alejo I Gran Comneno nieto de Andrónico I Comneno gobernaba las ricas tierras del norte de Anatolia bañadas por el mar negro, y curiosamente este último estado el más longevo de los sucesores del imperio bizantino, desaparece en 1461.

Nunca llegarían a reagruparse todos los estados sucesores del imperio bizantino, esto es una de las razones por las que no pudieron hacer frente al empuje de una pequeña dinastía turca situada en Prusa, los Otomanos.

¿Cruzada exitosa o fracasada?

La cuarta cruzada no solo no logró ofrecer ningún apoyo a Tierra Santa, si no que como el propio Inocencio III a punto de la cruzada que él mismo convocó lo que hizo fue que restó recursos al objetivo principal de la cristiandad que era la recuperación de Jerusalén. Además, el imperio Romano de Oriente que había actuado como muro de contención frente a incursiones orientales fue derribado, sustituido por un rosario de estados débiles que fueron presa de los ataques de sus enemigos. Si bien se constituyeron en lo que es hoy Grecia, sur de los Balcanes y Turquía europea una serie de estados cristianos de rito latino, los cruzados no lograron que la población local abrazara el rito latino y no hicieron más que perder territorio. Así mismo está herida al imperio bizantino jamás se cerrará, se tardarán sesenta años en recuperar la capital y nunca lograra expulsar completamente a los cruzados, mientras que los turcos organizados en torno a la dinastía Otomana acabarán por devorar al imperio bizantino, los cruzados y los venecianos llevando sus ejércitos hasta Viena.

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