Jane Gray: ”la reina de los 9 días” en una convulsa Inglaterra

Tras una época de importantes cambios en Inglaterra producidos entre otras causas por el cisma con la iglesia Católica, Jane Gray surge como un figura olvidada por la historia, siendo reina solamente durante 9 días a la edad de 16 años por las múltiples intrigas que se generaron en su entorno.

Tiempo de lectura: 10 minutos

Lady Jane Grey nace en 1537 en uno de los siglos más convulsos de la historia de Inglaterra. Serán años marcados por conflictos dinásticos y religiosos donde se pasó del catolicismo al anglicanismo, llevándose a su paso un cuantioso número de víctimas entre las que se encuentra la protagonista de este artículo.

Retrato Streatham, el cual supuestamente representa a Jane Grey

Hija de Henry Grey, tercer marqués de Dorset, y de Frances Brandon, duquesa de Suffolk. Su familia pertenecía a la casa real pues su madre era hija de Maria, hermana pequeña del rey Enrique VIII. Jane era la sobrina nieta del monarca  y por tanto una posible candidata a la sucesión si el monarca o sus descendientes fallecían sin herederos.

Para comprender los acontecimientos que convirtieron a Jane Grey en reina de Inglaterra hay  que remontarse al reinado de Enrique VIII. Será en su reinado donde den comienzo las primeras disputas religiosas entre católicos y protestantes, además de surgir los primeros conflictos sucesorios. 

Enrique VIII

Enrique VIII fue el segundo rey de la dinastía Tudor y gobernó Inglaterra desde 1509 hasta su fallecimiento en 1547. Subió al trono con 17 años tras la muerte de su padre y de su hermano mayor, pero no solo heredó el trono sino también a la joven viuda de su hermano, Catalina de Aragón, hija de los reyes católicos de España. Para poder casarse, la Santa Sede declaró nulo el primer matrimonio de Catalina la cual alegó  que la unión no fue consumada otorgándole así la necesaria dispensa papal para llevarse a cabo el enlace.

En el ámbito religioso, Enrique había mostrado durante su reinado ser un firme defensor de la fe católica y estar en contra de la reforma protestante impulsada por Lutero (que estaba calando rápidamente en el continente europeo) lo que le valió el título de Fidei defensor.

Catalina de Aragón

Nada haría presagiar que años más tarde sería el protagonista de un cisma religioso.

Tras varios embarazos del matrimonio sólo sobrevivió una hija, (la futura reina Maria Tudor). Esta situación se convirtió en un problema sucesorio que obsesionó a Enrique quien deseaba tener un heredero varón para que lo sucediera en el trono. Viendo que esto no iba a ser posible con Catalina, alegó entre otras causas el hecho de estar casado con la que fue esposa de su hermano y por este motivo (además de que ya había aparecido en su vida Ana Bolena) solicitó al papa Clemente VII la anulación de su matrimonio. El papa rechazó esta petición entre otros motivos por las presiones que ejercía el sobrino de la reina que no era otro que el soberano de España y emperador, Carlos V.

Clemente VIII

Por esas fechas en Inglaterra existía en una parte de la sociedad (sobre todo entre el clero secular) un gran descontento con la Iglesia de Roma, debido entre otras causas a la acumulación de riquezas en manos de las órdenes religiosas, la excesiva fiscalidad papal a la que estaban sometidos, además de no ver con buenos ojos la laxitud moral de sus eclesiásticos, interesados más en su vida terrenal que en la vida espiritual.

Todo esto unido al problema sucesorio provocó un cisma por el cual Enrique aconsejado por Thomas Cranmer (arzobispo de Canterbury) y Thomas Cromwell (secretario de Estado)  rompió con Roma. En 1533 el arzobispo de Canterbury anuló el matrimonio del rey y ofició uno nuevo con Ana Bolena que profesaba la religión protestante. A partir de este momento, Catalina se convirtió en princesa viuda de Gales (por su primer matrimonio), perdiendo a su vez  el título de reina. 

Thomas Cranmer

La nueva reina Ana, dio a luz una niña, (la futura Isabel I), los siguientes embarazos terminaron en un  aborto y en el nacimiento de un varón muerto. Tras poco más de 3 años de matrimonio, Ana Bolena fue acusada de adulterio y de conspirar contra el rey. Fue condenada y ejecutada en 1536. El  matrimonio fue declarado nulo. El problema sucesorio seguía vigente.

El rey no tardó en casarse nuevamente, esta vez con Juana Seymour quien en 1537 dio a luz a un varón (el futuro Eduardo VI). Doce días después la reina murió a causa de fiebres puerperales.

Ana Bolena

Aunque Enrique había ya conseguido su objetivo de un heredero, esto no le impediría casarse 3 veces más. De esta forma,a lo largo de sus últimos 15 años de reinado pasaron 6 reinas, las cuales corrieron diferente suerte: de 2 se divorcia (la primera, Catalina de Aragón y la cuarta, Ana de Cleves), dos fueron ejecutadas, (la segunda, Ana Bolena y la cuarta Catalina Howard), una murió de forma natural, Juana Seymour, y la sexta fue la única que le sobrevivió, Catalina Parr.(de religión protestante, que será una de las personas mas influyentes en la vida de Jane Grey).

Todos estos matrimonios marcarían la vida de varios personajes que estaban llamados a gobernar Inglaterra en el futuro.

Juana Seymour

Por la Ley de Sucesión, sus hijas Maria e Isabel, fueron consideradas ilegítimas (sin derecho a reinar) pero al final de su vida y viendo la frágil salud de su heredero, modifica en 1544 la ley  decretando que sus hijas fueran reincorporadas a la línea de sucesión por detrás de su hijo Eduardo, aunque legalmente seguían siendo consideradas como ilegítimas. Esto último fue clave para que Jane se convirtiera  en reina.

En el ámbito religioso las consecuencias no se hicieron esperar tras su divorcio de Catalina de Aragón; la reacción de Roma fue inmediata: la excomunión del rey por parte del papa. Tras esto Enrique VIII con el consentimiento del parlamento aprobó el Acta de Supremacía, por la cual “el rey es la única cabeza suprema en la tierra de la Iglesia de Inglaterra”, de esta forma se rompía con la Iglesia católica  Se llevó  a cabo la disolución de los monasterios y el patrimonio eclesiásticos expropiado y vendido, todo esto provocó  varias revueltas por parte de los católicos. Se comenzó una etapa de represión donde los católicos fieles a Roma fueron considerados traidores y perseguidos y muchos de ellos ejecutados, como fue el caso del humanista Tomas Moro, ejecutado en 1535 y convertido para los católicos en mártir de la fe. 

Tomas Moro

A su muerte Enrique deja un país religiosamente dividido, sus acciones habían desencadenado una revolución religiosa, donde las doctrinas luteranas se iban poco a poco afianzando. 

Los primeros años de Jane pasaron en el hogar paterno (ajena a todas las intrigas de la corte), donde tanto ella como sus hermanos recibieron una educación humanista y protestante. De ella se ha resaltado su inteligencia precoz y se la reconoce como una de las mujeres más cultas de su época.

Dinastía Tudor

En 1547 (mismo año de la subida al trono de Eduardo VI) fue enviada a vivir junto a  Catalina Parr (viuda de Enrique VIII) y su segundo esposo Thomas Seymour, tío del monarca y hermano de Edward Seymour. Por las mismas fechas se encontraba conviviendo con ellos su prima la futura reina Isabel I. Fue durante esta estancia  cuando recibe una profunda educación protestante y donde se afianza su amistad (ya convertida en una ferviente protestante) con su primo el monarca. La convivencia con la familia finaliza de forma abrupta a finales de 1548, primero moría en el parto Catalina y a los pocos meses su marido fue condenado y ejecutado por traición.

Jane tuvo que retornar a la casa familiar, será su padre uno de los encargados de sellar su futuro poco tiempo después.

Eduardo VI, por William Scrots, c. 1550

En enero de 1547 murió Enrique VIII subiendo al trono a la edad de 9 años su hijo Eduardo VI siendo el primer rey plenamente protestante que gobernó en Inglaterra. En su corto reinado (1547-1553) la Iglesia comenzó su transformación a un protestantismo moderado.

Eduardo fue el tercer monarca de la familia Tudor. Único hijo varón legítimo de Enrique VIII. Su salud siempre fue muy delicada, (se cree que pudo sufrir tuberculosis o una forma congénita de sífilis) por este motivo su padre antes de morir dejó establecido un Consejo de Regencia para que gobernaran durante su minoría de edad.

De su consejo destacaron dos personajes que se convirtieron en los hombres fuertes del país y marcarían también el destino de Jane.

Lee ahora esto:

Erzsébet Báthory, la condesa sangrienta: Leyenda negra de una mujer

El 21 de agosto de 1614 moría tras pasar 4 años emparedada en su castillo de Csejthe (en la actual Eslovaquia), Erzsébet´Báthory, conocida como una de las asesinas más despiadada y sádica de  Hungría. Esta es la historia de la “Condesa Sangrienta”. 

Leer más

El primero de estos hombres fue Edward Seymour,(duque de Somerset), nombrado en el testamento de Enrique VIII como “Lord protector” y encargado de liderar el consejo de regencia que estaba formado por 16 tutores.

Edward era tío de Eduardo, (era hermano de su madre) y durante los primeros años de la regencia fue el encargado de dirigir el país y realizar unas series de reformas (junto a Thomas Cranmer), a favor de la consolidación del protestantismo. Estas reformas fueron adoptadas con entusiasmo por el joven monarca en detrimento del catolicismo. Entre ellas se encontraba una liturgia nueva plasmada en el Book of Common Prayer (el libro de los oficios cristianos) así como la supresión del celibato sacerdotal y de las misas, cuestión esta que provocaba constantes discusiones del rey con su hermanastra Maria Tudor (ferviente católica y su sucesora natural) que seguía escuchando misas a pesar de la prohibición.

María Tudor

El duque de Somerset, poco a poco fue perdiendo el apoyo popular, entre otras causas por haber roto la alianza de Inglaterra con Escocia lo que precipitó que Francia (aliada de Escocia) le declarase la guerra, además durante su gobierno en el país se produjeron  constantes rebeliones, todo ello llevó al país a la ruina financiera. En 1550 fue sustituido en el consejo por John Dudley perdiendo a su vez  todos sus títulos y confiscados todos sus bienes. Fue acusado de alta traición, de intentar derrocar el nuevo régimen e intentar hacerse con el trono por lo que fue condenado a muerte. En enero de 1552 fue decapitado en la Torre de Londres.

John Dudley

El segundo de estos hombres era el futuro suegro de Jane, John Dudley, (conde de Warwick y más tarde duque de Northumberland) el cual tras la caída en desgracia de Edward Seymour pasa a ser el asesor principal del rey convirtiéndose en el Lord Presidente del Consejo Privado gobernando de facto durante casi dos años el país. Una de sus primeras acciones fue la proclamación de la mayoría de edad de Eduardo. Bajo su gobierno se intensificó la persecución del catolicismo, los disidentes fueron encarcelados y muchos de ellos quemados en la hoguera. Impuso la reforma anglicana colocando en los cargos más altos de la Iglesia a los reformadores más radicales y para intentar solventar los problemas económicos recurrió entre otras soluciones a la expropiación de los bienes eclesiásticos de los católicos.

1553 será el año que marcará la vida de Jane. A comienzos de enero el rey se encontraba muy enfermo agravándose en los siguientes meses su salud. Ni el rey ni los principales políticos deseaban que Maria fuera coronada, (todos los intentos por convencer a su hermana para que abandonara el catolicismo fueron en vano). Su entronamiento marcaría la restauración del catolicismo y eliminación de  todas las reformas anglicanas que estaban ya puestas en marcha.  El duque de Northumberland propuso al rey excluir a sus hermanastras de la sucesión. La solución fue que la corona pasara a Jane que era bisnieta de Enrique VII (primer rey de la casa Tudor), además de profesar la fe protestante y por tanto apoyar  la reforma de la Iglesia de Inglaterra.

Guilford Dudley

Viendo esta posibilidad cercana, se concierta el matrimonio entre Jane y uno de los hijos John Dudley, de esta forma ambas familias obtendrían ventajas tanto políticas como económicas. El 21 de mayo de ese año (6 semanas antes de la muerte del rey) se celebra el matrimonio entre Guilford Dudley y Jane, que pasaría a ser ahora Jane Dudley. 

En junio Eduardo redactó su testamento por el cual mediante la Ley de Sucesión apartaba a sus hermanas Maria e Isabel en base a que ambas eran ilegítimas y nombraba a su prima Jane Dudley y a sus sucesores varones como herederos al trono. El testamento fue ratificado por 102 notables, todo el Consejo Privado y la Corte de Regidores faltando solo la aprobación del parlamento.

Se ha especulado que en la realización de este testamento, el rey se encontraba influenciado por Dudley quien veía en su nuera la forma perfecta para  mantener  el poder, pues a través del matrimonio, su hijo pasaría a ser rey consorte (aunque esto último no sucedería pues Jane rehusó a esto convirtiéndolo solamente en duque de Clarence, motivo este del enfrentamiento entre la pareja).

La corona ofrecida a Lady Jane Grey. Grabado anónimo a partir de una obra de Charles Robert Leslie (hacia 1827)

Poco antes del fallecimiento del rey, su hermana Maria partió a la región de Anglia Oriental donde se unió con un numeroso grupo de partidarios que como ella querían restaurar el catolicismo.

El 6 de julio de 1553, Eduardo VI murió a la edad de 15 años pero su muerte se mantuvo durante 4 días en secreto para preparar la subida al trono de Jane, la cual se mostró reacia a aceptar una corona que no deseaba en absoluto, cediendo finalmente tras las presiones tanto de sus padres  como de sus suegros. El 10 de julio fue proclamada reina de Inglaterra e Irlanda con el nombre de Jane I, instalándose en la Torre de Londres. 

Eduardo VI

Ese mismo día llegaba una carta de Maria al Consejo Privado donde indicaba que era ella la verdadera reina.

El duque de Northumberland para evitar un posible derrocamiento, intentó capturar a Maria  para ello partió  con un ejército para intentar neutralizarla. Lo que no contaban es que Maria Tudor tenía un amplio apoyo popular además de la burguesía y parte de la nobleza. Incluso entre parte de la población protestantes era considerada la legítima soberana. 

Ante este panorama, poco a poco la nueva reina fue abandonada, el Consejo cambió rápidamente de bando y proclamó legítima heredera a Maria. Incluso su padre viendo la situación le sugiere que lo mejor que podía hacer era pedirle perdón a su prima y renunciar a la corona. Jane I fue derrocada el 19 de julio y su coronación fue considerada ilegal. Nueve días duró la fidelidad de aquellos que la habían entronizado. Tanto Jane como su esposo  fueron encarcelados en la Torre de Londres y acusados de alta traición. Su padre tras proclamar a Maria como reina fue puesto en libertad. Su suegro y sus partidarios fueron arrestados. El duque de Northumberland fue condenado por traición y decapitado el 22 de agosto. 

María Tudor entrando en Londres para tomar el poder en 1553

Tras la subida al trono de Maria, el parlamento declaró el divorcio de sus padres improcedente y confirmó a Maria como la  legítima sucesora.

Jane envió una carta a la nueva reina en donde además de pedirle perdón, reconocía su culpabilidad, y explicaba que había actuado de forma imprudente debido a los malos consejos recibidos. El 13 de noviembre de 1553 se celebró el juicio donde entre las pruebas contra ella se encontraban numerosos documentos firmados por ella como “Jane the Queen” por lo que fue también acusada de usurpadora del trono. Todos los detenidos   aceptaron su culpabilidad y fueron sentenciados a muerte. 

La reina Maria estaba dispuesta a perdonar la vida a la pareja ya que pensaba que Jane era una víctima inocente de las ambiciones de Dudley. Durante varios meses vivieron (aunque separados) en la Torre de Londres hasta que la Rebelión de Wyatt, donde se encontraba implicado su padre, terminaría finalmente  por consumar la sentencia.

Thomas Wyatt

La causa de esta rebelión ocurrida en 1554 y llamada así por uno de sus líderes, Thomas Wyatt el Joven, fue los planes de la reina de casarse con Felipe II, futuro rey de España. Este casamiento se veía con mucha preocupación en Inglaterra, pues se pensaba que si Felipe se convertía en consorte, el reino sería gobernado por extraños, otra razón de peso  fue que ambos reyes eran fervientes católicos y gran parte de los líderes rebeldes eran protestantes. Uno de estos líderes fue Henry Grey, padre de Jane.

El plan era el derrocamiento de la reina y poner en su lugar a su hermanastra Isabel, que al igual que ellos era protestante. Los rebeldes reunieron un ejército y se dirigieron en febrero hacia Londres donde fueron vencidos y detenidos. La rebelión había  fracasado.

Rebelión de Wyatt

Consecuencias de esta rebelión fueron la ejecución de los principales cabecillas, junto a unos 90 rebeldes, Isabel fue interrogada y permaneció recluida en la Torre de Londres durante 2 meses y después bajo arresto domiciliario en el palacio de Woodstock como medida de precaución.

Jane y su esposo fueron unos de los daños colaterales que esta rebelión tuvo. Aunque nunca se dudó de la inocencia de Jane, la participación de sus familiares hizo tomar al gobierno la decisión de cumplir el veredicto del juicio ya que el nuevo gobierno la veía como una posible “víctima” de la causa protestante. La ejecución fue programada para el 9 de febrero de 1554, pero sería retrasada por 3 días pues la reina quería convencerla de que se convirtiera al catolicismo, cosa que rechazó.

Finalmente la sentencia fue cumplida en la mañana del 12 de febrero. El primero en morir fue Guilford que fue decapitado en Tower Hill, tras ver el cadáver de su esposo por la ventana, Jane fue trasladada a Tower Green donde finalmente fue ejecutada una hora después.

La ejecución de Lady Jane Grey, por Paul Delaroche (1833)

Según Raphael Holinshed (historiador de la época) tras recopilar información sobre los hechos entre ellos un testimonio de autoría anónima, relata en sus”Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda” como la joven al subir al cadalso pronunció un discurso:

“Buenas gentes, he venido aquí para morir y por una ley estoy condenada justamente. Los actos de traición contra su alteza la reina fueron ilegales y accedí a aceptar el trono. Pero nunca lo busqué o deseé y por eso me lavo las manos en la inocencia. Ante Dios y ante ustedes, buenos cristianos, ruego que todos ustedes sean testigos de que yo muero como una verdadera mujer cristiana, y que espero sean salvos por medio nada menos que la misericordia de Dios, en los méritos de la sangre de su único hijo, Jesucristo. Y confieso que, cuando hice conocer la palabra de Dios, me olvidé de lo mismo, amándome a mí misma y al mundo, y por lo tanto, me merezco este castigo por mis pecados. Y sin embargo, doy gracias a Dios por su bondad que me ha dado tiempo para arrepentirme. Y ahora buenas personas, mientras estoy viva, les pido que me ayuden con sus oraciones.”

A continuación recitó en inglés el salmo 51, tendió sus guantes y su pañuelo a su doncella y se puso ella misma una venda sobre los ojos, como era la tradición en las ejecuciones y exclamó “¡Señor, en tus maños encomiendo mi espíritu!”. Tras ello fue decapitada.

Torre de Londres

Pocos días más tardes fue ejecutado su padre Henry Grey.

La pareja fue enterrada en una tumba sin marcar en la Capilla Real de San Pedro ad Vincula en la Torre de Londres.

Han pasado casi 500 años desde su coronación  y ejecución, pero aun siendo una reina efímera, de la monarca apenas se han encontrado retratos contemporáneos suyos, como si ha pasado es  como una de las mártires protestantes (como se describe en el Libro de los mártires de John Foxe) de las persecuciones marianas que se llevaron a cabo por la reina Maria Tudor y por la cual ha pasado a la historia con el sobrenombre de Bloody Mary.

Considerada para unos como una usurpadora y para otros como una víctima, “la reina de los nueve días” fue un peón de las ambiciones  y manipulaciones familiares en el tablero político y religioso en que se había convertido Inglaterra. Serán estas acciones las que acabarían con su  breve reinado y vida de una forma trágica. Jane Grey no llegó a cumplir los 17 años.

Si te ha gustado, seguro que este artículo también te va a gustar

El año de la peste

El año 1665 se producía la última gran epidemia de peste bubónica en Europa. Decenas de miles de muertos y un rastro de destrucción fue la secuela. Como recuerdo de aquello, Daniel Defoe nos dejó un libro que nos permite como vivió la población todos los hechos: «El año de la peste»

Seguir leyendo

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s