Restos de los palacios flotantes del emperador romano Calígula son encontrados en Nueva York

Siendo el tercer emperador de Roma y uno de los hombres más poderosos de la historia del Imperio Romano, el joven Calígula y sus excentricidades han quedado para siempre latentes. Tanto así, que en pleno siglo XXI, un verdadero tesoro escondido aparece como muestra del alcance de su poder al otro lado del océano, nada menos que en la cosmopolita ciudad norteamericana de Nueva York. 

Tiempo de lectura: 10 minutos

Cayo Julio César Augusto Germánico, a quien hoy conocemos como Calígula y que debe su apodo a las sandalias cáligas que solía usar, era uno de los hijos de Germánico, quien, a su vez, además de ser un importante general imperial, era sobrino del emperador reinante Tiberio. El padre de Calígula entrenó minuciosamente a su pequeño hijo para ser un guerrero exitoso, llevándolo consigo y su ejército a sus viajes bélicos siendo este escenario el patio de juegos del que luego sería uno de los hombres más sanguinarios de la historia.

Germánico, padre de Calígula
Germánico, padre de Calígula. Foto: https://upload.wikimedia.org

El emperador Tiberio tenía como plan que tras su muerte el trono del imperio fuera compartido por su nieto Gemelo y Calígula. Pero al morir a los 77 años en el 37 d.C., Calígula se deshace de Gemelo y asciende al trono con tan solo 25 años, y aunque en un primer momento fue recibido con alegría por su pueblo quien lo reconocía con afecto como el hijo pequeño del popular Germánico, esto realmente duraría muy poco. El nuevo emperador no tardó en sacar a la luz su retorcida personalidad. 

Cáliga, sandalia romana. Foto: https://vestuarioescenico.files.wordpress.com

A los implacables juicios por traición, sus relaciones incestuosas con sus hermanas, su mal manejo de la economía y sus sangrientos castigos, se añadieron también un aumento de los impuestos e inclusive un período de hambruna. Sin embargo, llevó a cabo varios proyectos arquitectónicos que han sido considerados grandes obras de la ingeniería como los acueductos Aqua Claudia y Anio Novus. Mostró una fuerte obsesión por la divinidad de su persona, llegando a sentirse y representarse a sí mismo como un dios.

Calígula
Calígula. Foto: https://www.history.com

Dentro de sus excesos y extravagancias, Calígula habría mandado a construir dos embarcaciones realmente majestuosas, descritas como verdaderos palacios flotantes que estarían a orillas del lago de Nemi. Eran sus centros de orgías y fiestas y en ellos se podían apreciar grandes derroches de oro, mármoles, mosaicos y piedras preciosas. Eran barcos de grandes dimensiones, llegando a tener 73 metros de largo por 24 metros de ancho, aproximadamente.

Barco de Calígula
Barco de Calígula. Foto: https://upload.wikimedia.org

El lago de Nemi es un pequeño cuerpo de agua ubicado al sur de Roma. En sus alrededores se encuentra un bosque que había estado consagrado a Diana, diosa de la caza y la agricultura, la cual en la mitología griega es representada por Artemisa. Se cree que uno de los motivos por los cuales el emperador escogió este lago para anclar sus naves tiene mucho que ver con su devoción y culto a la diosa.

Lago de Nemi
Lago de Nemi. Foto: https://www.italymagazine.com

En el año 41 de nuestra era, la guardia pretoriana conspira para sacar al emperador del poder y Calígula es asesinado. Luego de su muerte, el Senado ordenó quitar todo aquello que recordara el paso del emperador demente y sus lujosas naves quedaron hundidas en el fondo del lago hasta que en los primeros años del siglo XX, por mandato del gobernante fascista italiano, Benito Mussolini, fueron nuevamente sacados a la luz. Para esto hubo que dragar el lago y así lograr su extracción, fueron llevados a un museo y allí estuvieron hasta que, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, se perdió una buena parte de estos tesoros debido a un incendio provocado por los bombardeos.

Vaciado del Lago Nemi por orden de Mussolini
Vaciado del Lago Nemi por orden de Mussolini. Foto: https://www.clarin.com

Lo realmente sorprendente es que ni el Senado del Imperio Romano, ni la Segunda Guerra Mundial pudieron eliminar a Calígula de la Tierra. Una anticuaria y dueña de una galería en Nueva York, Helen Fioratti, había comprado sobre los años sesenta a una familia aristócrata de Italia un hermoso mosaico, el cual logró transportar hasta Estados Unidos y lo usó durante años como mesa de té en su apartamento en Manhattan

Mosaico perteneciente a uno de los barcos de Calígula
Mosaico perteneciente a uno de los barcos de Calígula. Foto: https://www.larazon.es

Casualmente en el año 2013, en Nueva York, en una firma de libros sobre el Imperio Romano del investigador Darío del Búfalo, Helen reconoció su mosaico en una de las páginas del libro. Este pedazo de obra de arte había sido objeto de búsqueda por varios años por historiadores y arqueólogos italianos como el mosaico perdido del barco de Calígula.

Helen Fioratti, anticuaria y dueña de una galería en Nueva York
Helen Fioratti, anticuaria y dueña de una galería en Nueva York. Foto: https://www.24-7pressrelease.com

A partir de este momento comienza una larga investigación de la hermosa pieza de mármol concluyendo al cabo de cuatro años que efectivamente perteneció al piso de uno de los barcos del emperador Calígula.

Ancla de uno de los barcos de Nemi de Calígula
Ancla de uno de los barcos de Nemi. Foto: https://upload.wikimedia.org

No hay certeza de que este hermoso ejemplar haya sido expuesto en el museo junto a los barcos, o si siempre estuvo guardado antes de pertenecer a aquella familia en Italia, lo que sí es una realidad es que forma parte importante de la historia de ese país. Así también lo consideraron los Fioratti, quienes finalmente en el año 2017 entregaron su querida y valiosa «mesita de té». Actualmente se encuentra en un museo llamado el Museo de los Barcos Romanos, donde también se exhiben réplicas de las naves de Calígula.

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