El acuerdo secreto entre Mussolini y Primo de Rivera para el control del Mediterráneo (II)

En 1904, Francia y Gran Bretaña firmaban la Entente Cordiale. Se iniciaba un periodo de colaboración entre ambas potencias que sería hegemónica en el Mediterráneo, marginando a otros países como España e Italia, que debían aceptarlo. Esto creó una situación de descontento que, sobre todo tras la llegada de Mussolini, se concretó en negociaciones para un tratado de colaboración que alterara el status quo. Te lo contamos

Tiempo de lectura: 10 minutos

Pero sólo el hecho de los rumores, llevan al embajador francés en Madrid Fontenay, a sugerir a su gobierno, la realización de una política de cooperación con España que evite el acercamiento con Italia. No obstante, en los mensajes de Fontenay se aprecia el desprecio implícito cuando dice que “se debe dar a España la impresión de que Francia la considera una entidad apreciable, aunque sólo sea para halagar su amor propio”. Y seguirá mandando mensajes en ese sentido a París en marzo y abril de 1924, en vísperas del viaje de los reyes italianos a España, culminando con “Ocupémonos de España y sin tardar, porque interesa impedir la firma del tratado con Italia…”. 

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El conde de Fontenay junto a Primo de Rivera en la portada de la revista Blanco y negro

Visita de los reyes de Italia a España 

Y en estas circunstancias, los reyes de Italia devuelven la visita en junio de 1924. Sin embargo, en el ambiente está claro que ésta no despierta el mismo interés que la de 1923 y de hecho, Mussolini se excusó de acudir con los reyes a España por obligaciones del cargo. La prensa española apenas habla sobre la visita e incluso el periódico conservador El Debate, publica una acusación al resto de periódicos denunciando su falta de entusiasmo. De hecho la visita duró menos de lo previsto. Pero aun así, el embajador francés debe emplearse a fondo para contrarrestar los intentos del embajador italiano de atraer a Primo de Rivera a la firma de un pacto. 

Viaje-de-los-reyes-de-Italia-a-España-en-1924 
Viaje de los reyes de Italia a España en 1924 

Una vez pasado este episodio de riesgo y vueltos los reyes de Italia a su país, la opción de un tratado hispano-italiano se fue diluyendo durante ese 1924 y 1925. A finales de 1924, llegó a Madrid el nuevo embajador francés Peretti, el cual era partidario, como su antecesor, de realizar una política amigable con España. Y el embajador italiano, apenas pasó tiempo es España, llegando la gente a pensar que durante 1925, no existía embajada italiana en España 

1926: La situación cambia 

El 8 de septiembre de 1925 tiene lugar el desembarco de Alhucemas. Es un éxito rotundo fruto de la colaboración hispano-francesa, pero en el que la mayor parte del peso de la operación fue para el ejército español. Tras ello, Primo de Rivera está exultante y cree llegado el momento de dar a su país un peso mayor en el concierto internacional. Sin embargo, pronto verá como Francia no parece dispuesta a dar la recompensa justa a ese esfuerzo.

Desembarco-de-Alhucemas
Desembarco de Alhucemas

Y mientras tanto, Italia no ha dejado de intentar atraer a España. El año 1926 se abre con nuevas perspectivas para el dictador italiano. Así, desde principios de año, se realizan varias visitas de personalidades italianas a Madrid. Y los esfuerzos italianos tuvieron su recompensa cuando se firmó un tratado de amistad el 7 de agosto de 1926. El secreto de las negociaciones, la firma en un periodo de vacaciones… todo llevó a despertar la alarma. Además, sólo dos semanas después, España presentaba formalmente su nueva reivindicación sobre Tánger. Y lo que era más grave, la nota de la reivindicación se enviaba no sólo a Londres y París, sino a Roma, quien había estado excluida de la negociación de 1923. Todo esto hizo pensar que el tratado con Italia, podía ser de gran alcance. 

Plano-de-Tánger-en-1921
Plano de Tánger en 1921

El resultado es que Francia e Inglaterra vuelven a negarse a las pretensiones españolas, pero admiten que es necesario revisar el tratado. Para Francia e Inglaterra, el acercamiento a Italia y la petición de revisión del tratado de Tánger, forman parte de la misma estrategia. 

Sin embargo, de nuevo, tras el empuje inicial, la actitud española se va desinflando con el tiempo. Para empezar, tras revisar el tratado, se observa que los puntos del mismo no van más allá de lo aceptable por Francia e Inglaterra. Desde luego, no es el que Mussolini hubiera deseado. Y el ministro de Estado de España, hace declaraciones indicando que el tratado es similar el firmado con otros países e incluso que firmaría otro similar con Francia si ésta quiere. 

Aun así, se juega la baza del miedo a un entendimiento. Así se suceden las manifestaciones de amistad entre ambos países, calculadas para no inquietar a Francia e Inglaterra. Barcos de guerra italianos visitan puertos españoles, se concede a Mussolini la Gran Cruz de la Órden del Mérito Naval, etc. Desde luego, algo muy alejado de las intenciones del dictador italiano. 

1927: los temores se hacen realidad 

El año 1927 se dan varios hechos que parecen desestabilizar el status quo como quería Italia. Su gobierno, no había dejado de procurar avanzar en el tratado de alianza hacia sus objetivos. Y en octubre y noviembre se dan dos hechos trascendentales. Pero todo empieza antes. 

Medici-di-Vascello
Medici di Vascello

En abril hay un cambio de embajador italiano en Madrid, el marqués de Medici di Vascello, quien a su llegada a Madrid entrega una carta de Mussolini a Primo de Rivera, que es leída en el consejo de ministros. Al mes siguiente, el ministro de trabajo español es enviado a la feria de Milán y luego a Roma. Y el embajador de España en Roma hace unas declaraciones en el Giornale d´Italia donde dice que “…el acuerdo italo-español es perfecto y completo. El problema de Tánger forma parte de este acuerdo…”. Y así llegamos a octubre. 

General-Goded
General Goded

Conmemorando el 5º aniversario de la marcha sobre Roma, Mussolini manda desembarcar una división naval en Tánger, que es recibida con efusividad por la colonia italiana, pero con rechazo por la prensa internacional. Pero significativamente, en la prensa española, no hay rechazo, e incluso el general Goded, va a Tánger expresamente a saludar a las tropas. Y en noviembre, Alfonso XIII realiza un viaje a Nápoles. La causa oficial del viaje es asistir a la boda de la princesa Ana de Orleans y el duque de Apulia, pero inmediatamente, la prensa extranjera, asocia ambos episodios. La decisión española de ampliar el programa del viaje, incluyendo la visita al puerto francés de Bizerta, al inglés de La Valetta y al española de Mahón, no eliminó las suspicacias, más aún, cuando se temía que la intención fuera la construcción de un gran puerto militar en Mahón. 

Por último, la creación del cargo de agregado naval en la embajada italiana de Madrid, no hace más que aumentar los temores. No sólo en Europa, sino en la misma España, donde la prensa liberal, empieza a hacer publicaciones que denuncian el posible camino hacia una política agresiva, absolutamente ajena a los intereses españoles. Y no sólo la prensa, sino en el estamento militar, con comentarios como el del general Suárez Inclán, el duque de Baena, o Miguel Villanueva, antiguo presidente del Congreso. Pero la realidad fue imponiéndose. 

Neville-Chamberlain
Neville Chamberlain

Pese a las presiones, Chamberlain, el primer ministro inglés, deja claro que no aceptaría una entente militar que dejara fuera a su aliada francesa. Y pese a estar fuera del Mediterraneo, está claro que la Royal Navy tiene el mayor poder naval de ese mar, y no se puede decidir nada sin su aquiescencia. Primo de Rivera lo sabe y además tiene miedo de comprometerse a aventuras militares junto a Mussolini, del que no termina de fiarse… y hace bien. 

Mussolini no juega limpio. Para empezar, la nota de reclamación sobre Tánger de España de 1926, no se la esperaba, que en seguida vio la oportunidad de sacar partido. Al principio, apoyó la petición española por un motivo de orgullo herido al haber sido excluido de las negociaciones de 1923, pero pronto vio que su objetivo podía ir más allá. Por un lado, al apoyar las aspiraciones españolas, lograría evitar un acuerdo hispano-francés, porque Francia nunca aceptaría modificar el status de Tánger.

Al final, no les quedaría más remedio a Francia e Inglaterra que aceptar una conferencia cuatripartita, en la que Italia convencería a España de renunciar a sus aspiraciones sobre Tánger a cambio de cesiones de Francia como, sobre todo, el reconocimiento de la nacionalidad italiana y española de los nacionales de esos países residentes en el Protectorado francés. Pero Mussolini jugaba a 2 bandas porque mientras que a Francia e Inglaterra les decía que estaba a favor de mantener el status internacional de Tánger, a España le decía que apoyaba su aspiración de incluir esta ciudad dentro de su Protectorado. 

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Protectorado español de Marruecos con la zona internacional de Tánger 

Es cierto que también Primo de Rivera jugaba con Italia porque pese a alentar las aspiraciones de ésta de un acuerdo militar, en el fondo, no estaba dispuesto a ligar sus destinos a los del dictador italiano. Pero sólo la amenaza de ello, pensaba él que podía ablandar la posición francesa. Sin embargo, la treta no funcionó, porque en Francia eran conscientes de que España no podía cumplir su amenaza. Al final, Primo de Rivera se vio obligado a suavizar sus demandas, conformándose con lograr el mando del tabor, o jefe de policía, de Tánger. 

Al mismo tiempo, Mussolini manda instrucciones a su embajador en Madrid de retirar la presión sobre Primo de Rivera, ante la constatación de que no lograría nada. Al mismo tiempo, inicia una política de acercamiento hacia Francia que desembocará en que sea invitado a la conferencia sobre Tánger de 1928, donde logra algunas de sus reivindicaciones.

Vuelve a la primera parte pinchando aquí

Para la realización de este artículo ha sido fundamental la lectura del siguiente artículo: http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:ETFSerie5-E8EF0604-4C7B-81A0-09B2-0467874032DF/Documento.pdf

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