La batalla de Punta Targa, el error que acabó con el Tercio de Montserrat en la Guerra Civil

La batalla del Ebro fue uno de los episodios mas duros de la Guerra Civil Española. Durante ella se produjeron multitud de operaciones dramáticas y heroicas. Una de ellas fue la de Punta Targa, en la cual, quedó prácticamente destruido el Tercio de Montserrat. Descubre su historia

La batalla del Ebro y su contexto internacional

Durante la Batalla del Ebro tuvo lugar un combate por una pequeña loma que es ejemplo de cómo la mala planificación se convirtió en un absurdo baño de sangre. Sabido es que durante esta larga batalla, el terreno condicionó de manera extrema muchos de los combates allí librados, dado que es abrupto y rocoso en muchos puntos, produciendo pugnas muy violentas por la posesión de las alturas. El caso que veremos se trata de dos pequeñas elevaciones en un gran terreno llano, separadas por unos escasos 100 metros.

Tercio-de-Montserrat
Tercio de Montserrat. Foto:Somatemps.me

El 19 de agosto de 1938, el Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, tuvo un papel de protagonista en la ofensiva producida ese día por las fuerzas nacionales. Y decisivo fue el papel del Teniente Josep Maria Molinet durante los combates en la pequeña localidad de Vilalba dels Arcs,  para que la tragedia que sucedió no fuera mayor. Nos centraremos en los hechos ocurridos en Punta Targa, punto crítico del frente. El Tercio estaba formado por catalanes voluntarios, de todas las clases sociales, aunque los pertenecientes a la burguesía y terratenientes eran abundantes, de base carlista, conservadora y sobre todo, muy católica (de los supervivientes a la guerra se ordenaron 27 curas), la mayoría llegados a zona nacional por Francia. No se habían significado especialmente en política, pero muchos habían huído por sus convicciones religiosas. Del Teniente Molinet sabemos que era maestro nacional y que huyó en 1937 al ser llamado a filas por el ejército republicano. El Tercio era unidad de choque, como otras de las integradas por voluntarios, al estar estos más motivados. Además, dentro del mismo Tercio, se creó una Sección de choque especial.

El día que comenzó la Batalla del Ebro, 25 de julio de 1938, el Tercio estaba en el frente de Extremadura, cuando llegó la orden de traslado a Cataluña, a la zona del Ebro, junto con otras unidades, al objeto de neutralizar la ofensiva republicana. Una vez ésta perdió impulso, se produjo una batalla de desgaste, que beneficiaba a Franco, al disponer de más recursos de todo tipo. Para recuperar el terreno perdido, se iniciaron una serie de contraofensivas. 

Así pues, el Tercio que formaba parte de la 74ª División, con 850 requetés, 33 sargentos y 22 oficiales, se desplaza para participar en la Batalla del Ebro, y el 29 de julio se encuentra ya en Vilalba dels Arcs.

El 19 de agosto era la fecha en la que se inicia la 3ª contraofensiva nacional.

A poca distancia de Vilalba dels Arcs se encuentra un cruce de caminos, llamada Cuatro Caminos, siendo un punto clave de comunicaciones, con una pequeña elevación a su lado, la cota 427, ocupado por el Tercio de requetés, y pasada la carretera, hay otro cerro, la cota 481, llamada Punta Targa, ocupada por los republicanos. Entre los dos cerros hay poco más de 100 metros de terreno descubierto, con dos alambradas, la propia y la del enemigo, y ningún refugio para poder cobijarse, excepto algunas cepas.

Punta Targa estaba defendida por tropas pertenecientes al 121 Bon., de la 31 Brigada Mixta, de la 3ª División, con dos secciones de ametralladoras y una de morteros. Dada la mínima extensión de Punta Targa y la llanura que la rodea, era un punto excepcionalmente bien defendido. El comisario político presente, comunista, era Josep Portal Esplugues, de Falset, 27 años, que también tendrá un relevante papel, muriendo dos días después en combate, cubriendo la retirada de sus tropas. 

Lo sucedido ese día lo sabemos básicamente por las memorias escritas por el Tte. Molinet, el cual, dijo sobre el próximo ataque, «(…) se trata de ocupar la cota 481, Punta Targa, (…) Es una fortificación muy peligrosa que por su situación avanzada, podría en cualquier momento originar un ataque en masa que rompiera nuestro frente.(…) Nos separa de esta cota, una vaguada plantada de viñedo y algunos pinos, para llegar a ella, se tendrá que atravesar este espacio abierto y completamente batido por las armas.”

Operaciones militares en Punta Targa. Foto:Requetes.com

El ataque a Punta Targa se previó para las 12 h del día 19 de agosto. Debían participar las tres unidades que formaban una Media Brigada de la 74ª División: el Tercio de Montserrat, y los batallones Ceuta 7 y Bailén 131.

Parece como si todo lo que se pudiera hacer mal así se hizo. La primera prueba es la reunión de los mandos previa al ataque, como dice Molinet  “A media mañana, los Oficiales son llamados al puesto de mando, donde el Comandante Millán de Priego, les da las últimas instrucciones. Aquí reina el mayor desconcierto.(…) A nuestro Tercio, le corresponde atacar y apoderarse de la cota 481, Punta Targa. Operarán todas las Compañías menos la 4ª que se quedará de reserva en la posición en donde se encuentra enfrente de la Cota 481 en alerta de protección, por si tuviera que repelerse un contraataque. Las Compañías de Ametralladoras y de Morteros, recibirán la orden de colocación según las indicaciones del Mando y necesidades del ataque .

Al mando de la 4ª cia, en reserva, se encuentra el teniente Molinet. Los oficiales hacen ahora preguntas aclaratorias: “El orden de actuación durante el ataque, si primero unos batallones y luego otros batallones, o si los tres a la vez y desde la misma hora H. Si el ataque debe ser frontal  o si los Batallones lo harán iniciando la rotura por la izquierda y seguirán luego con movimientos envolventes. Otra pregunta, si les entregaran alicates u otras herramientas para facilitar el corte de las alambradas. Si tendrán protección de Tanques, etc. Todos estos interrogantes eran lógicos y normales que se hicieran. El Comandante se pone cada vez más nervioso, elude cualquier contestación  definitiva y les contesta a gritos: Ya se les ha dicho lo que tienen que atacar. Las operaciones las dirigen el mando sobre la marcha. El Orden de ataque  ya está previsto. Para romper las alambradas, utilicen los machetes y los puños. En cuanto a los tanques, ya los verán cuando estén allí. Y para terminar, los despacha con cajas destempladas, diciendo: -«¿Acaso no saben donde está el enemigo?. ¡Pues, a él!”

Posiciones-del-Tercio-durante-la-batalla
Posiciones del Tercio durante la batalla. Foto:requetes.com

Como vemos, la planificación era caótica. Cuando llega la hora H, las 12, los bombardeos de artillería y de aviación han sido insuficientes e ineficaces, las armas de apoyo como ametralladoras y morteros están todavía sobre las mulas esperando órdenes de posición ….y empezó el desastre para el Tercio. Sigue Molinet: “El Alférez Regás, con su Sección de choque, sale en cabeza, pero antes, ejecuta un acto de caballero y de nobleza, se arranca y manda arrancar a sus muchachos, el emblema de la sección de choque, por cuanto les dijo: hoy este emblema, no nos corresponde solo a nosotros. Todo el Tercio de Montserrat es la sección de Choque. Poco después le mataban”.

Este solo hecho ya nos da fe de cómo se veían los combates que se iban a desencadenar   y que los requetés eran conscientes de la dificultad que entraña el ataque frontal contra una posición bien fortificada.

Así pues el Tercio sale de las trincheras protectoras y son literalmente barridos por los nidos de ametralladoras, haciendo que los requetés que no estaban muertos o heridos se pegasen a la tierra de nadie, escondidos tras las pocas cepas que había. Los aproximadamente 350 requetés atacantes no se podían mover en absoluto porque la respuesta era fuego de ametralladora. El 75% de ellos serán heridos o muertos.

Si el ataque frontal era suicida, habría que añadir que los batallones Ceuta y Bailén no salieron de las trincheras, por el fuerte fuego del enemigo.

Esta situación agobiante duró horas. Las fuentes varían en el número de tanques de apoyo utilizados, que parece sólo fueron dos de los 10 previstos, y que se retiraron por el fuerte fuego recibido. Y como todo es susceptible de empeorar, llegó una orden imposible a la trinchera del Tercio, en la cota 427, donde se hallaba la la 4ª Cía y desde la que había partido el ataque.

Seguimos con el relato de Molinet.

“Y ahora nos viene del Comandante la orden más ilógica y más peligrosa para el éxito de esta operación. Millán de Priego, ante los partes desoladores que recibe y no atreviéndose a ponerlos en conocimiento de sus superiores, decide resolver a su manera la situación y me manda a mi como Teniente Jefe de la 4ª Compañía, un parte, en el que escuetamente me dice: «Prepare la Cuarta Compañía y salga a apoyar el ataque del resto del Tercio, hasta que se haya conseguido el objetivo: Ocupación de la Cota 481.

«Leo el parte y considero rápidamente la situación. Mi Compañía está de reserva y su misión es repeler cualquier contraataque enemigo. (…) Si yo salgo en este plan recibiré el mismo castigo y al quedar la posición que ahora ocupo sin fuerzas de defensa, puede dar lugar a un contraataque enemigo, cosa lógica si considera que nuestra defensa ha quedado aniquilada. De romper el frente, los daños que se ocasionen, podrían ser incalculables, ya que les facilita la entrada en Villalba, al dejar nuestra puerta desguarnecida. Además, considero que el mando de la Media Brigada debería estar enterada de nuestra situación real y que se espera la intervención efectiva de las otras fuerzas. “ 

El enlace del comandante espera respuesta, mientras Molinet redacta la contestación, de acuerdo con su punto de vista.

“Entrego las cuartillas al enlace del Comandante que queda algo extrañado de que no salga al ataque, y me quedo aguardando lo que pasará. Considero que me juego el tipo, por cuanto de momento no he cumplido una orden militar,(…)”

Molinet desobedeció la orden de ataque, y esperando otras nuevas, que no llegaron, todo cambió en el campo de batalla. No parece muy habitual ni normal en un oficial desobedecer una orden, en pleno combate frente al enemigo. Las consecuencias podían ser bastante claras: consejo de guerra.

Las fuentes divergen con diversas opiniones de cómo sucedieron los siguientes acontecimientos, pero parece que los batallones Ceuta y Bailén por izquierda y derecha del Tercio se pusieron finalmente en marcha estabilizando el frente, hasta que por fin llegó la noche. En este momento se produjo un hecho único en toda la batalla: el comisario José Portal, desde Punta Targa, a las 21 horas, a viva voz llamó a los requetés y les dijo que podían recoger muertos y heridos y ordenó a sus hombres no disparar al ser consciente de la dura situación en la que se encontraban. Esta operación duró hasta las 23 horas.

La desobediencia de Molinet no tuvo ninguna consecuencia. El comandante Millán no respondió ni denunció al teniente Molinet. A la vista de lo que sucedió no podemos más que pensar que Molinet salvó con su desobediencia muchas vidas, poniendo en juego la suya. Para los mandos de los batallones Ceuta y Bailén tampoco hubo consecuencias  por desobedecer la orden de ataque al principio del mismo y no abandonar sus posiciones a la hora convenida.

Al día siguiente, Punta Targa fue ocupada por el Tercio, sin disparo alguno, al abandonarla los republicanos. Según el diario de la 31 Brigada republicana, ello ocurrió a las 14 horas, dejando sobre el terreno, seis muertos.

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Monumento al Tercio de Montserrat. Foto:Somatemps.me

Las bajas en Punta Targa del Tercio fueron graves: 1 oficial muerto, tres suboficiales heridos, 58 requetés muertos y 170 heridos. Junto con las 225 bajas de los días anteriores, esto significó la práctica desaparición del Tercio, que formó con los restos una única compañía, la 1ª, a las órdenes del teniente Molinet.

Parece ser que ante la falta de otra munición, se utilizó por parte de los republicanos balas dum-dum,  con terribles consecuència para el Tercio. Ese día el consumo de munición, según el parte del mismo Tercio, fue de  8000 cartuchos de 7 mm mauser, 200 granadas de mortero de 81mm y 225 de 50mm. Ello en un pequeño frente, tanto en amplitud como en profundidad.

El Tercio de Nuestra Señora de Montserrat fue la unidad con más bajas relativas del ejército de Franco, dado que en 1937, en la Batalla de Belchite, ya había sido destruído al tener, 140 muertos, de los sólo 182 miembros que lo componían en ese momento, al ser una unidad en fase de organización. Reestructurado después del Ebro, acabó la guerra con unos 900 efectivos. 

En cuanto al Teniente Molinet, desmovilizado, continuó siendo maestro hasta su retiro. Falleció en 1995.

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