La misteriosa montaña asturiana que guarda el Arca Santa

La montaña del Monsacro está enclavada en un paisaje idílico en el centro de Asturias. Y es también el centro de varias leyendas que hunden sus raíces en las mismas cruzadas, en los tesoros y reliquias que los templarios trajeron y en la conquista musulmana de la hispania visigoda, que obligó a los supervivientes a huir a las montañas del norte portando las reliquias que tenían. Y la leyenda dice que varias de ellas acabaron el Monsacro.

En el pico del Monsacro, en el concejo de Morcín (Asturias), cerca de la cumbre, podemos encontrar dos capillas de época bajomedieval. El lugar de estas capillas no es casual, el conjunto del macizo es considerado mágico y sagrado desde tiempos prehistóricos. Debemos tener en cuenta que en esta época los límites entre la historia, leyenda y tradición popular son algo borrosos.

Según la historiografía allí se desarrolló un culto desde tiempos prehistóricos, que se extendía a todo el macizo. Allí se enterraban los miembros de las comunidades celtas que habitaban la zona, buscaban siempre rincones que desprendiesen energía para depositar el cuerpo que volvía a la naturaleza, la creencia en la inmortalidad del alma implicaba para ellos que la muerte no era el final. (Se ha confirmado por la presencia de dólmenes). Cuentan las leyendas que en estos lugares existen fabulosos tesoros ocultos, piedras mágicas, tierra sagrada, el cardo azul y el agua del pozo de Santo Toribio con supuestas propiedades curativas y fines protectores, ¿Quizás se deba a que estas tierras guardaron el Arca Santa muchos años? 

Entre la información que se puede encontrar, el Arca Santa contenía el Santo Sudario y otras reliquias como: Ocho espinas de la corona, pan de la última Cena, uno de los 30 denarios por los que Judas vendió al Hijo de Dios, un trozo de la vara de Moisés con la que separó las aguas del Mar Rojo. Reliquias y huesos de los profetas. Trozos de los cántaros en los que convirtió el agua en vino.

¿Templarios en Asturias? La de Santiago, la Capilla de Arriba, fue la primera en construirse en el s. XIII. Algunos autores relacionan este esquema de planta octogonal con arquitectura templaria, otros achacan su traza a haber sido construida sobre la planta de un dolmen. Hacía ya años que había sido fundada la Orden del Temple, hay algunos argumentos que podrían ceder el peso en la balanza a que sí fuera de origen templario. Una es la planta octogonal. La segunda es que los templarios realizaron excavaciones en busca del Arca Santa. Existen tres teorías sobre las reliquias y sobre cómo llegaron al pico.

En la primera, Santo Toribio de Liebana (402-476), viajó a Tierra Santa, reunió las reliquias para salvaguardarlas de las invasiones persas y a su regreso fue nombrado obispo de Astorga, envió carta al papa preocupado por el auge del Priscilianismo. Sufrió las persecuciones de Teodorico II, debiendo refugiarse en la región asturiana del Monsacro, y así es como acabaría depositándo las reliquias en un pozo dolménico.

De acuerdo con otra leyenda, las reliquias fueron llevadas a Egipto desde Jerusalén cuando ésta fue tomada por el rey persa Cosroes en el 614 y de allí a Cartagena, a Sevilla en el 636 y después Toledo, capital del reino visigodo. En algún momento a partir de la batalla de Guadalete, en el 711, con el final del reino visigodo y el avance árabe por la península ibérica, las reliquias vuelven a viajar y llegan hasta Asturias, siendo guardadas en el Monsacro. 

La tercera teoría trata de fusionar las dos anteriores entendiendo que existen dos reliquias diferenciadas que llegan en momentos y por circunstancias diferentes. 

El relato más antiguo que relaciona las reliquias con Asturias es el de  Ahmad ibn Muhammad al-Razi, en una obra entorno al 980, donde se recoge: ‘’muchos de los cristianos, dejadas las ciudades, huían a los montes de Asturias y llevaban consigo las reliquias que podían o las escondían en lugares subterráneos”

En ese tiempo el lugar no estaba dedicado al culto cristiano, por eso la Mitra de Oviedo mandó construir las ermita en el siglo XIII, parecen tener origen románico, así el cristianismo hizo suya la tradición que vinculaba el lugar a lo sagrado, que tenía fuerte presencia de cultos paganos previos.

Alfonso II el Casto, Rey de Asturias, a inicios del siglo IX, construye en su Palacio de Oviedo una capilla de dos alturas para guardar el Arca, junto a la Catedral, La Cámara Santa.

En el año 1075 el rey Alfonso VI, el bravo, preside la apertura del Arca y llega a Asturias con su hermana Urraca y con una nutrida corte entre ellos Rodrigo Díaz de Vivar, que se había casado en Oviedo. Mandó fabricar un Arca recubierta de plata, que es la que se conserva hoy en la Cámara Santa de Oviedo, Patrimonio de la Humanidad.

Ambas ermitas son monumento histórico artístico desde 1992 y fueron restauradas.

Etiquetas: Monsacro, románico, templarios, Arca Santa, reliquias, Alfonso II, Asturias, cruzadas, reconquista, visigodos

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